Escapararte

 Semanario de la UAM

29 de septiembre de 2003

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La perpetuidad de la pasión

LA PERPETUIDAD DE la pasión, del amor, de los sueños en diminutas figuras talladas, primero en la mente, dibujadas, texturizadas y materializadas en el más fino acabado para significar poder, seducción, compromiso, honor, tradición y magia.
El más frívolo arte, cuya existencia ensalza la belleza del humano, cautiva a la vanidad y determina el estatus de quien lo posee, la joyería: arte milenario, digno de reyes, divas y dioses.
En manos de su autora adquiere el significado mismo el hogar, fuego, creación y procreación en magníficas piezas bosquejadas bajo la visión femenina. La obra de Saskia Bostelmann, En el limbo de la mirada, combina ésta última con la displicencia de metales, como la plata.
En una colección de más de 100 piezas, la diseñadora muestra la complejidad de las relaciones humanas, ya que en finos anillos de plata se pueden observar parejas en la intensidad de la vida.
La autora traslada la unión física, espiritual y sexual a su trabajo, donde las figuras perfectamente repujadas interaccionan con los recuerdos y la intimidad de sus espectadores, quienes anhelan poseerlas y lucirlas.
Si bien la joyería es el símbolo de la altivez, también lo es del detalle, Saskia lo muestra en una de sus piezas más representativas “Anillo de compromiso”, en la que revive y encumbra la comunión entre el hombre y la mujer.
Reconoce las emociones mismas del humano al recrear una pieza denominada “Romeo and Juliette without the tragic end” donde nuevamente el juego de la pasión, el odio y la tragedia se unen justo como lo concibió William Shakespeare.
Saskia Bostelmann experimenta, asimismo, al incluir objetos cotidianos, como cubiertos y sillas, que representan al hombre copulando, pero que también se asocian con la superioridad humana, ya que a diferencia de los animales, el hombre creó cosas que simplifican la vida y lo acercan más a Dios. / Alejandra Pérez Amado

Vislumbres, el arte de la etérea intensidad
de los sentidos

EN SU EXPOSICIÓN, Nunik Sauret intercede por la materialización de las sensaciones y sus recuerdos
La creación, opina, alberga el mundo personal del artista y su interpretación de los acontecimientos de su tiempo. El título de Vislumbres, tomado de una de las 57 piezas reunidas aquí, expresa el sentido general de la muestra en la que Nunik Sauret atisba sobre la inasible hechura de las sensaciones. Olores huidizos, imágenes efímeras, rugosidades pasajeras, estridencias de un segundo, hieles remontadas.
Sin embargo, su persistencia en la memoria encuentra, dentro de las artes plásticas, otro medio para su materialización. A partir del temple, grabado, pintura y dibujo, la autora articula el lenguaje universal de los signos.
Los signos como sutiles ecos y reflejos de vivencias comunes. Por eso, en el texto de presentación de la muestra, el escritor Francisco Hernández alude a tal decodificación de esta manera: “En aras de lo raso la palabra sara se transforma en ese asar que por azar se magnifica en rasa. Rasa, en sánscrito, es savia, jugo, humedad de plantas. Rasa, para Nunik Sauret, es el gusto de mirar con la lengua; de transformar pupilas en papilas para que en cada superficie quede el sabor de los pigmentos”.
Los temples Rasa y Vislumbres se integran a la muestra junto con 11 piezas más de cerámica. Este último conjunto lo forman platones, jarrones o tibores, realizados en talavera por los artesanos del taller de Uriarte, Puebla, que desafortunadamente cerró sus puertas.
La exposición Vislumbres está conformada mayoritariamente por obra inédita en la cual, coincide Luis Ignacio Sáinz con Hernández, priva el discurso plástico de “una constelación de sensaciones”.
Para Sáinz, en el trabajo reciente de Sauret “rotan a sus anchas las mareas de color”, al mismo tiempo que, dice, “los cuadros soslayan una intencionalidad evidente y eluden su catalogación conceptual, para elevarse a las calidades etéreas de deseos de la vigilia”.
Cuando la creadora intercede por la materialización de los sentidos, su obra no puede ser ajena al mundo que la rodea, acaso aquellas mareas de color resulten una manera de iluminar el caos. “Los artistas, opina, son como pararrayos que igual reciben información de las guerras, de los homicidios de mujeres, de la impunidad y estos son temas que se reflejan en el trabajo”.
La “constelación de sensaciones” que es recuento del momento actual de Sauret tiene raíces que hablan de sus lecturas, de su historia personal y de su entorno. Entonces, ¿cómo alumbrar esa realidad hostil? “La creación, asegura, alberga el mundo del artista y su interpretación de los acontecimientos de su tiempo”. / Estrella Olvera Barragán

 

Argelia Fragoso: con el mar en la piel y con la música en la sangre

ARGELIA FRAGOSO ES una cancionera que sigue la escuela cubana del bolero tradicional. Su voz de contralto y su raíz negra le dan base a un estilo cuidado y muy definido. Creció en un ambiente musical, ya que su padre cantaba junto a Beny Moré en su orquesta. Argelia se sentó al piano desde pequeña y debutó a los nueve años con la Orquesta Aragón.
Estudió en el Conservatorio de Música “Amadeo Roldán” de La Habana, Cuba, donde se gradúo en el Instituto Superior de Artes. En 1980 obtuvo con honores la licenciatura de Piano, Dirección Coral y Orquestal, además de la de Canto por el Instituto Superior de Música Franz Liszt de la ciudad de Weimar, en Alemania.
A lo largo de su carrera ha sido galardonada con diversas preseas en festivales internacionales de la canción, en los que ha representado a su país, en su carácter de solista. Algunos de ellos son, el Gran Premio y Medalla de Oro Clavel Rojo, del Festival de Sochi, en la antigua Unión Soviética. El Premio a la Mejor Interpretación, del Festival de Sopot, Polonia. El Premio Especial de Interpretación, del Festival New Wollah, Kansas, EEUU. El Primer Premio del Festival Orfeo de Oro, en Bulgaria; así como el Primer Premio del Festival de Dresden, en Alemania.
Ha sido intérprete de los grandes compositores de Cu-ba: Ernesto Lecuona, Marta Valdés, César Portillo de la Luz y José Antonio Mén-dez. De México canta a Vicente Garrido, Agustín Lara, Álvaro Carrillo y Enma Elena Valdelamar.
En esta visita a nuestro país, la cantante cubana, residente en España, trae su espectáculo Con el mar en la piel, un recorrido por el bolero, el son, el danzón, la canción tradicional, el vals peruano y el feeling. De lo romántico al cumbancheo muy cubano, se presentará en Teatro Casa de la Paz, este viernes 3 de octubre, a las 20:00 horas


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