Número 095
marzo 28, 2007
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AUMENTARÁ 22% DEMANDA DE AGUA EN LLOS PRÓXIMOS TRES AÑOS; MAYOR HUNDIMIENTO DE LA CIUDAD Y CONTAMINACIÓN DEL ACUÍFERO
La demanda de agua del acuífero aumentará por lo menos 22 por ciento para el año 2010 y de continuar su explotación será mayor el hundimiento de la Ciudad de México y habrá mayor contaminación del mismo, advirtió el doctor Oscar Monroy Hermosillo, rector de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Al participar en el Foro Metropolitano El reto: 1º el agua, organizado por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, afirmó que es necesario un manejo sustentable del agua en el Distrito Federal y en el Valle de México, porque de lo contrario “la zona metropolitana se convertirá en una carga insoportable para el resto del país, principalmente para los habitantes de las cuencas vecinas”.
En su exposición, Monroy Hermosillo señaló que “la subsidencia [hundimiento paulatino del suelo originado por extracciones mineras o de agua] ha provocado que el acuífero absorba contaminantes filtrados por el drenaje profundo”, y que –por ejemplo-- en el área de Iztapalapa el agua acumulada en el subsuelo presente concentraciones de sólidos, alcalinidad, dureza, nitrógeno amoniacal y proteico, sulfato, calcio, sodio y magnesio, entre otros contaminantes.
Como una de las opciones para solucionar el problema del agua en la Ciudad de México, el especialista dijo que es imprescindible conservar y regular los recursos hídricos con que cuenta la Ciudad mediante “un plan integral de manejo”.
Dijo que 69 por ciento del agua limpia de la Ciudad de México proviene del acuífero, a través de pozos en el Distrito Federal y en los estados vecinos. Asimismo, agregó, el porcentaje restante de agua limpia proviene de los ríos Cutzamala y Lerma en el Estado de México. De toda el agua que entra a la capital –apuntó– únicamente 7 por ciento se utiliza en el riego de áreas verdes y en el llenado de los lagos artificiales de la Ciudad como los de San Juan de Aragón y Chapultepec, así como para enfriar la Termoeléctrica del Valle de México.
Explicó que las aguas residuales de la Ciudad de México son enviadas principalmente a la irrigación en el Valle del Mezquital (Chiconautla, Tula y Zumpango) o a los pastizales de Texcoco. “Nuestra agua residual es tratada en lugares que están a 100 kilómetros de la Ciudad y éstas ya no se usan”.
Acerca de la cantidad de agua que llueve en el Distrito Federal dijo que ésta asciende a 45m3/seg. de promedio anual pero que parte de ella se evapora y otra llega al acuífero, sin embargo, “una parte mucho más importante se escurre a gran velocidad por las calles y los cerros y encuentra su camino al drenaje”.
Respecto al agua de lluvia que alimenta al acuífero indicó que ésta se complementa con el agua proveniente de los ríos y otras aportaciones pequeñas, lo que representa 34 por ciento del Sistema de Abastecimiento de Agua Potable. No obstante, explicó, que del total de agua recolectada por esos medios, 37 por ciento se pierde en fugas en la red de distribución.
El doctor Monroy indicó que además del agua residual que se va al Valle del Mezquital se tiene un alto volumen de pérdidas ocasionadas por el riego agrícola con agua potable. Por ello, agregó, “se puede aumentar la recarga natural de la lluvia en 60 por ciento más, es decir, 4m3/seg.”, rescatando las montañas y bosques que se ubican alrededor de la ciudad y los cuales se están perdiendo.
Aseguró que por cada metro cuadrado de bosque que se conserve se captaría casi un metro cúbico de agua al año. De ahí, enfatizó, la urgente necesidad de sustituir el agua potable por agua tratada, recuperar el agua de lluvia que cae en los parques y en las calles de la ciudad y buscar cómo conducirla a pozos de infiltración, como se hace en zonas de la delegación Iztapalapa.
El doctor Oscar Monroy dijo que en la Ciudad de México llueve 700 mililitros al año en promedio, pero que hay zonas que tienen más lluvias y es ahí donde se debe aumentar la recarga de acuíferos. Con esto “el potencial de captación puede aumentar 4.4 por ciento”, aseveró.
Señaló que todas las pendientes de las montañas de los alrededores se han convertido en “pistas” para que el agua corra y que esto fue ocasionado por la erosión y la falta de forestación, pero de lo que se trata, subrayó, es “simplemente de reforestar y construir pequeñas presas e instalaciones para retener el agua y darle su tiempo para tratarla”.
Sobre el uso doméstico del agua asentó que se necesita reducir y cambiar su sistema de tarifa, donde se fije un consumo de 180-200 litros por día por habitante. “Si se tiene un pago fijo hasta de 200 litros por persona y si se excede ese caudal entonces los costos serían más altos”.
Tanto el catastro como la contribución se tendrían que modificar, expresó, de tal manera que una casa que se ubique en Santa Catarina, Iztapalapa, pagaría menos que una casa en la Delegación Miguel Hidalgo, esto como un valor fijo, pero después de que se rebase el consumo de confort los cobros tendrían que ser mayores. “No con el objeto de recaudar más, sino con el propósito de que la gente sepa que está dentro de su consumo confort y para que cuide y vigile el consumo de su agua y evite pasarse de ese nivel”.
El doctor Oscar Monroy aseguró que si todas esas acciones se toman –principalmente de recargar el agua de lluvia– en lugar de tener 11 por ciento en la captación de agua ésta subiría al 21 por ciento y que las pérdidas reducirían de 37 a 20 por ciento.