Número 041

Abril 6, 2004

alf@correo.uam.mx
ABATIRÍA TECNOLOGÍA DE LA UAM
CONTAMINACIÓN INDUSTRIAL POR CROMO
- Cada mes se generan casi tres mil
  Litros de agua contaminada por el metal

- Reactores electroquímicos de la UAM disminuirían
  el metal por debajo de la norma oficial

 

La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) diseñó y desarrolló una serie de reactores electroquímicos (a escala semi-industrial) para disminuir considerablemente la presencia del cromo hexavalente (metal cancerígeno y mutagénico) de las aguas residuales de la industria de galvanoplastia (cromadoras).

En México existen cerca de 600 empresas de galvanoplastia que generan entre dos mil y tres mil litros de agua contaminada con este metal al mes, y sólo unas pocas cumplen con la norma oficial, la cual establece que las aguas residuales provenientes de esta industria no deben tener concentraciones mayores a 0.5 miligramos por litro.

En ese sentido, el trabajo desarrollado en la UAM -con equipo integrado por tres reactores con electrodos rotatorios que pueden trabajar de manera separada o combinada- representa la posibilidad de reducir los niveles del metal a concentraciones menores a las señaladas por la norma oficial y también disminuir el cromo hexavalente, que se encuentra alojado, desde hace más de dos décadas en los suelos de la zona de Lechería, Estado de México, producto de la empresa Cromatos de México, y que representa problemas para la salud.

El proceso electroquímico utilizado en estos reactores ya fue patentado en 1998 por el doctor Sergio Martínez Delgadillo, profesor investigador del Departamento de Energía de esta Casa de estudios y responsable de la investigación, y en la actualidad, una vez concluidas las pruebas de laboratorio, se inician los trámites para patentar el reactor.

A diferencia de los sistemas convencionales -basados en la evaporación o en la adición de sales- esta es una tecnología limpia, ya que por medio de ella es posible reutilizar el agua residual de la citada industria para usos secundarios como el riego de áreas verdes y actividades de limpieza, así como emplear los lodos -producidos por el proceso de reducción de cromo hexavalente- que contienen compuestos como la cromita, útil en la industria de la fundición.

El doctor Martínez Delgadillo, especialista en tratamiento de aguas residuales, informó que con este equipo es posible bajar los niveles del metal por debajo de la norma oficial (NOM-001-ECOL-1996), que establece que las aguas residuales provenientes de esta industria no deben tener concentraciones mayores a 0.5 miligramos por litro.

De acuerdo con los resultados de las pruebas realizadas es posible reducir la presencia del metal en las aguas contaminadas con 500 miligramos por litro a concentraciones menores a las señaladas por la norma oficial.

Puntualizó que cada reactor tiene una capacidad para manejar 200 litros (600 en total), por lo que podría tratar en tan sólo un día el agua contaminada con este metal generada por la industria de la galvanoplastia.

De las 600 empresas de galvanoplastia existentes, pocas cumplen con la norma oficial, unas, dijo, por no tener eficientes sistemas de reducción del contaminante y, otras, porque simplemente les parece más barato verterlas a los sistemas de drenaje o al medio ambiente sin tratarlas. Apuntó que esta tecnología es escalable para manejar los caudales grandes.

El profesor de la Licenciatura de Ingeniería Ambiental subrayó que esta industria es la encargada de proporcionarle a los objetos de metal un recubrimiento especial para evitar la corrosión y darles un color brillante o cromado, por ejemplo, a los clips, engrapadoras, chapas, manijas, molduras de sillas, hebillas de cinturones, tubos, autopartes, entre otros.

Comentó que la actividad de estas empresas consiste en bañar las piezas en cromo hexavalente y para retirarles el exceso, las "enjuagan" en tinas con agua, la cual ya no puede ser reutilizada por el alto contenido de cromo y, por lo tanto, tiene que ser tratada.

Al respecto, puntualizó que con el reactor diseñado en la UAM, cuyo desarrollo se inició hace 10 años, es posible reemplear el agua en el proceso de enjuague o usarla en actividades como el riego de áreas verdes o en cuestiones de limpieza.

Sobre el proceso electroquímico utilizado en los reactores y el funcionamiento de los mismos, el investigador del grupo de Análisis de Procesos explicó que una vez colocada el agua en el equipo se pasa una corriente eléctrica por un electrodo rotatorio, con lo que se realiza el desarrollo de las reacciones de reducción del cromo hexavalente a cromo trivalente, el cual ya no representa problemas para la salud.

Posteriormente, dijo, el cromo trivalente se precipita y se separa del agua, formándose un lodo, que puede reutilizarse en otros procesos como en la industria de la fundición, ya que no es un residuo peligroso.

Comentó que para observar el avance del proceso se toman muestras del agua a diferentes tiempos, además de que se controla el pH y en caso de tener niveles altos se le agregan ácidos.

Al referirse al caso de Cromatos de México, empresa que al cerrar sus operaciones abandonó toneladas de cromo hexavalente en sus instalaciones, las cuales ya se han regado por la zona de Lechería, el doctor Martínez Delgadillo sostuvo que para tratar este problema de contaminación de los suelos, lo primero sería extraer el cromo hexavalente de la tierra y pasarlo al agua, por medio de un proceso físico-químico (es decir, solubilizar el agua en cromo), y posteriormente tratarlo en los reactores diseñados en la UAM.

Este desarrollo tecnológico se concluyó gracias a la participación de la maestra Miriam Rodríguez Rosales, profesora del Departamento de Energía, y al apoyo de los alumnos Ramón Quiroz García y Elías Carlos Mendoza, de la Licenciatura en Ingeniería Ambiental, del décimo y noveno trimestre, respectivamente.